sábado, 10 de diciembre de 2011

Catedrales

Entrar en una catedral, más aún si es gótica y tiene impresionantes vidrieras, y si tenemos la suerte, poco habitual, de que no haya demasiados turistas, es, a mi modo de ver, un encuentro de paz y solemnidad que nada tiene que ver con las creencias religiosas, más bien con el encuentro grandioso de lo que el hombre es capaz de crear.