
Quizá no sea muy buena idea la costumbre que estamos adquiriendo de premiar a nuestros niños y niñas llevándoles a comer comida rápida.
Es muy difícil poder salvar la contradicción de: "no te lo doy siempre porque es malo, sólo te lo doy cuando has hecho algo especial."
No digo que les premiemos con una riquísima...escalibada, tiempo tendrán de apreciarla cuando sean mayores, pero no acabo de ver ( y yo como tantos otros también lo he hecho) cómo pretendemos enseñar congruencia entre actos y pensamientos si el edificio se nos cae en la más básica de las decisiones: cómo premiar a los niños.